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  • Guillem Cunill Clares

De como la ayauasca cambió mi vida.


Hoy me apetece honrar y celebrar que hace dos años que no bebo alcohol.


Todo empezó un fin de semana en el que tímidamente y con mucho miedo me apunté a un taller de fin de semana con plantas maestras guiado por Josep Vila y su preciosa familia.


Poco iba a esperar que ese fin de semana y los siguientes que hice con esa medicina de la vida llamada: Ayahuasca fuera a cambiarme la vida.


Vaya por delante que no pretendo hacer apología de ello pero sí que me apetece dejar mi testigo y si alguien quiere más información sobre ello puede contactar conmigo o directamente con Josep y él seguro que os informará con mucho gusto. (Esto no es una colaboración pagada ni nada de eso es, surge por iniciativa propia y de una manera espontánea como todo lo que comparto por aquí). Aqui podréis consultar la info de su proyecto: ​​https://elmaestroerestu.es


Recuerdo con total nitidez mi entrevista previa con Josep y de cómo le hice eco de mi miedo a las plantas y a lo que pudiera suceder. Él me respondió con total naturalidad: “Guillem, respondo a esta pregunta muchas veces al día. No tienes que preocuparte, no voy a llevarte a ningún sitio que no puedas controlar”. Y dicho y hecho...hice las maletas y me fui para Maians.


Mi primera vez fue solo. Fue por carambola y visto en perspectiva agradezco mucho que así fuera. Solo todo es más intenso y más íntimo y así es como quería vivir esa primera experiencia. Recuerdo llegar a la casa, mis nervios, el no saber hacia donde tenía que ir pero también recuerdo mi confianza hacia el proceso y con el viaje que estaba a punto de embarcar. Lo que no tenía ni idea es que este fin de semana cambiaría mi vida.


Conversé con unos y con otros sobre la planta y les compartí sobre mi miedo y fue muy enriquecedor hacerlo. En este tipo de talleres puedes nutrirte mucho del compartir con otr@s.


Recuerdo los minutos previos a la toma de Ayahuasca. No había dormido demasiado bien esa noche y ya llevaba un buen trabajo durante el fin de semana. En Maians no solo se toma Ayahuasca. Este momento está reservado para el Sábado a las 18:00 de la tarde. Estaba cansado y el miedo se iba apoderando de cada célula de mi cuerpo. Estaba ansioso, me dolía la cabeza y sentí que necesitaba descargar toda esa energía antes de la toma. Busqué el sitio que consideré más seguro y alejado de la casa. No quería que me nadie me viera. Eso me hubiera puesto más tenso aún. Quería pasar desapercibido. Me encerré en el baño más próximo a la piscina de la casa y me puse a gritar y a saltar como si no hubiera un mañana y conseguí descargar parte de mi nerviosismo.


Eran las 18:00 en punto y todo estaba a punto. Josep inició la ceremonía con maestría y poco a poco nos iba entregando nuestra dosis. Yo que siempre tiendo a la comparación iba fijándome en las dosis que iba dando a unas y otros. Supongo que eso mantenía mi mente ocupada. Cuando llegó mi turno me lo bebí del tirón y Josep me dijo: “Cierra los ojos chaval...aquí fuera no hay nada que ver. Todo lo que tienes que ver está dentro de ti” Evidentemente le hice caso. Mas te vale hacerle caso a Josep he he he.


Mi cabeza empezó a dispararse y me secuestraron miles de pensamientos del tipo: ¿Pero qué acabas de hacer? ¿Y si no controlas esto y se te va la chaveta? ¿Y si te quedas colgado? Esa última era la que más miedo me daba. Tenía muy presente a mi hijo Bernat. Las manos me sudaban, la cabeza estaba completamente fuera de sí. No había manera de frenar esa locomotora en marcha. Me levanté bastantes veces para ir al baño. Apenas soltaba unas gotas de pipi. Estaba realmente acojonado hasta que me entregué a la experiencia y fue entonces cuando surgió la magia.


Recuerdo como me invadió una sensación de paz y amor que a día de hoy aún me sigue dejando perplejo y asombrado. Nunca antes había sentido algo parecido. De verdad que no podía creerme que esa paz y ese amor existieran dentro de mi. Afortunadamente desde entonces y gracias a la meditación he podido volver a ese estado pero nunca ha sido tan duradero como entonces. No podía parar de preguntarme: ¿En serio esta paz está dentro de mi? ¿De verdad yo tengo acceso a tal experiencia?


No creo que sea necesario pero voy a aclarar que la sensación que sentí era totalmente palpable, era real, que no iba colocado y que estaba totalmente presente y sintiendo la conexión con la experiencia.


Ahora con perspectiva me doy cuenta de que la planta me mantuvo en ese estado el tiempo suficiente para que yo fuera capaz de apreciar y saborear ese momento. No podía salir de mi asombro y de repente...zasssss. De alguna parte en mi interior apareció una voz que me dijo bien claro: “¿Verdad que te gusta este estado? Pues esto vas a conseguirlo si dejas de beber alcohol”. Si os soy honesto, servidor hasta la fecha no me había planteado dejar de beber ni siquiera era consciente de mi facilidad en perder los papeles cada vez que bebía y lo a menudo que eso ocurría.

Así fue como una planta reprogramó mi subconsciente y mi vida desde entonces es mucho más plena, presente y estoy en el camino de aprender a mostrarme así: Así de bello, así de bonito y como mis padres me trajeron al mundo.

A partir de esa experiencia repetí en dos ocasiones más y las siguientes experiencias también fueron super reveladoras. Esto lo dejo para otra ocasión.

Que viva la vida y que viva la presencia !




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