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  • Guillem Cunill Clares

El mapa del ser

Actualizado: 17 ago

El mapa del ser:



Es común que para explicar el funcionamiento de las Flores de Bach hagamos referencia al ejemplo de la cebolla y sus capas y de cómo con el acompañamiento de un terapeuta floral y las Flores de Bach adecuadas, los consultantes irán profundizando capa a capa hasta llegar a su verdadera esencia, ¿Verdad?


Hoy os traigo este mapa para poder comprender y profundizar en los mecanismos de funcionamiento de la psique humana y de nuestro cuerpo energético-emocional así como para profundizar en el significado y el porqué de cada una de esas capas.


Tal y como se puede apreciar en el dibujo, este mapa propone tres capas diferenciadas.

La más superficial del ser es la llamada “Capa de protección o coraza”, debajo de esta se encuentra un espacio muy sensible llamado “capa de vulnerabilidad o vulnerabilidad” y, por último, la más profunda de nuestro ser es: “Ser o esencia”.


Este mapa nos ayudará a entendernos y a profundizar en nosotros así como comprender los mecanismos de nuestra psique. Empezaré de dentro a afuera.


Ser o esencia:


En el centro de este mapa nos encontramos con “El ser o la esencia” que es donde se sitúa tu individualidad, tu creatividad, amor, compasión, espontaneidad o la inteligencia innata que mora en tu ser.

¿Por qué nos desconectamos de nuestra esencia? De bien pequeños aprendemos a qué mostrarnos como somos, en ocasiones, no es bien recibido por nuestros padres, familiares, profesores, etc. Desarrollamos técnicas tremendamente sofisticadas con la intención de conseguir amor y atención de nuestros progenitores a cambio de olvidarnos de lo que verdaderamente somos en esencia. Sin su amor sentimos que nuestra vida puede peligrar.


En la edad adulta pagaremos un precio muy elevado por ello ya que seguimos arrastrando el mismo patrón que en nuestra niñez y a consecuencia de esto vivimos totalmente desconectados de quienes somos. Así es como, en algún momento de nuestra vida sentimos confusión, enfado y sufrimos más de lo que deberíamos ya que estamos viviendo nuestra vida dándole la espalda a lo que realmente somos y la vivimos a través de un personaje que hemos creado y totalmente desconectados de lo que verdaderamente somos en esencia.


En esta capa es donde reside nuestro hogar de origen. Es donde se encuentra nuestra verdadera esencia y para volver a conectar con ella, paradójicamente, deberemos desprendernos de todo aquello que hemos aprendido y con lo que nos hemos identificado hasta tal punto de creer que somos, verdaderamente, ese actor que estamos representando.


Bien, sigamos avanzando.


Capa de Vulnerabilidad:


La siguiente capa es la vulnerabilidad. ¿Qué ocurre ahí?

Debajo de esta capa se encuentra nuestra vergüenza, nuestros traumas, nuestras inseguridades, todas aquellas emociones que no lograron ser expresadas, aquellos momentos en que abusaron de nosotros o recuerdos de cuando fuimos señalados por ser como éramos. En definitiva, en esta capa hay mucho dolor. De ahí que, en ocasiones, evitemos conectar con ella elaborando todo tipo de técnicas para huir o para compensar ese sufrimiento. Entrar en contacto con esta capa suele asustar a la mayoría de nosotros y es por ello que tratamos de evitarla. Duele demasiado y no encontramos el sentido ni la necesidad de conectar con ese dolor pero para llegar a nuestra verdadera esencia deberemos pagar este peaje que consiste en reconocer y abrazar a ese dolor. La única manera de sanarnos es adentrarnos en las profundidades de esta capa. En ella encontraremos una información muy valiosa y que nos ayudará a comprender nuestros patrones y mecanismos de defensa. Desvelaremos todos y cada uno de los detalles que conforman a ese personaje que hemos ido construyendo a lo largo de estos años.


Evitando ese dolor, juzgándolo o burlándose de él, solo conseguiremos que este cobre más fuerza. Decía Carl Jung: “Lo que resistes persiste, lo que aceptas te transforma.”

La vida es tremendamente inteligente y nos pondrá una y otra vez delante nuestro situaciones y circunstancias que despertarán en nosotros ese dolor. Es aquí dónde se nos presenta una grandísima oportunidad para poder revisarlo y sanarlo profundamente.


Cuando somos incapaces de conectar con esta capa solemos culpar a las diferentes circunstancias que la vida nos pone por delante y asumimos una posición de víctima y nos sentimos atacados o juzgados por los demás. La realidad es que ese dolor tiene que ver con la construcción de ese personaje que hemos creado y no tiene tanto que ver con los demás ni con las circunstancias externas.






Capa de protección o coraza:


Llegamos ahora a la capa más superficial de este mapa: La coraza.

¿Qué hay en esta capa?

Aquí se encuentra la personalidad que hemos desarrollado para relacionarnos con nosotros mismos y con los demás con la intención de poder adaptarnos a nuestro entorno y sobrevivir a las circunstancias externas.

Es básicamente un actor que hemos creado y que ensayo a ensayo, con cada cambio de vestuario, de personaje, de maquillaje o de género teatral, ha conseguido adaptarse de manera notable a la vida. Captando la atención de los otros, consiguiendo el amor, la atención y el reconocimiento anhelado. Eso sí, a un coste tremendo.


Hay corazas de todo tipo: Está aquél que cree que para ser amado tiene que hacer las cosas perfectas, o el que se cree un ser especial y único o el que siente que para recibir amor primero tiene que dar. También están los que se sienten superiores a los demás, las víctimas, los que están resentidos y enfadados, los excesivamente responsables, los autocentrados, los histriónicos o los que se abandonan en las necesidades del otro y así un sin fin de personajes y máscaras.


En muchas ocasiones conviven varios de ellos a la vez y todo ello con una única misión:

Evitar sentir el dolor que reside en la capa de vulnerabilidad a coste de desconectarse de nuestro verdadero ser. Supervivencia pura.


La coraza es una especie de muralla dónde refugiarnos de los peligros del mundo exterior y de las heridas de nuestro mundo interior. Son unas creencias, ideas, conceptos mentales y etiquetas con las que nos hemos identificado llegando al punto de identificarnos totalmente.


Muchos seres humanos viven perennes en la coraza inconscientemente y no se dan cuenta de que hay vida más allá de ese actor y viven la vida entera acorazados. Interpretan y viven la vida a través de esos personajes que han ido creando y moldeando y no se atreven a mostrarse tal y como son por miedo a ser rechazados. Esto evidentemente produce un gran sufrimiento interno y una sensación de vacío.


Con las Flores de Bach adecuadas y un acompañamiento terapéutico correcto podremos acompañar a nuestros clientes en el viaje hacia su autoconocimiento, permitiéndoles descubrir esas capas, personajes, máscaras y heridas de infancia. Acompañándolos en su camino de vuelta a casa. A su verdadera esencia.


Feliz viaje ;-)


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