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  • Guillem Cunill Clares

"Tú y todos tenemos un niño herido en nosotros. ¿Estás con él o contra él?


Ese niño se manifiesta mediante tus enfados, tu reactividad, tu malestar en relación, con tus expectativas no cumplidas, con tu autoexigencia, con tu perfeccionismo, con tu miedo para expresar tus necesidades, para mostrarte tal y como eres o con un sentimiento de culpa atroz.


Reconocerlo y darle espacio es un primer paso para la integración de aquello que se le negó y todo aquello que tuvo que reprimir en tu infancia.


Mientras él sigue clamando respeto, escucha y mimo, paradójicamente, en ocasiones, seguimos tratando a ese niño interno de la misma forma como fue herido en su infancia. La buena noticia es que ahora sí es posible acercarse a él de forma amorosa y respetuosa. Ahora ya solo depende de ti.


Entonces, ¿Tú estás con él o contra él?


Te propongo un ejercicio simple:


Hazte con una libreta o usa tu diario, por ejemplo. Trata de registrar cada día algún momento del día en el que sientas que has sido reactivo, te has sentido culpable, no te has atrevido a decir aquello que sentías o a mostrarte tal y como eres. Revisa esa situación con atención plena. Te sugiero que busques un espacio tranquilo, que encuentres una posición que resulte cómoda para ti, que cierres los ojos y que realices tres respiraciones bien profundas y luego sigas el fluir natural de tu respiración. Trata de visualizar a ese niño/a en ti. Te ayudará recordar algún momento de tu infancia, foto, o lugar. Cuando lo hayas visualizado primero pregúntale si puedes acercarte a él y si no quiere se muy respetuoso con su decisión. Este primer paso es esencial. Déjale el tiempo que necesite para ganarse tu confianza. Una vez que estéis juntos, revisa con él, con sumo cariño, la situación descrita en tu libreta. Pregúntale qué le ocurrió y qué necesita para sentirse seguro la próxima vez. Es importantísimo que le generes confianza y que lo trates como si fuera la cosa más importante del mundo. Hazle saber que tú estás aquí y que deseas escucharlo y acompañarlo en el tránsito de lo que fuera que sintiera. Es posible que en la conversación te llegue información valiosísima y que te ayudará en tu camino hacia la integración y la sanación de esas heridas de infancia.


Si lo practicas me encantará que lo compartas conmigo. Te leo ;-)


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